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¿POR QUÉ NOS ASUSTA EXPORTAR?

Escrito por Fenixblog 23-01-2015 en Internacionalización. Comentarios (0)

Los mercados exteriores son muchas veces grandes desconocidos al tratarse normalmente de culturas muy diferentes a las nuestras. Los hábitos de consumo están fuertemente ligados a las costumbres particulares de cada país y a sus productos locales.

La incertidumbre de no saber si nuestro producto/servicio va a tener aceptación y por tanto demanda en el país de destino hace que nos cuestionemos si merece la pena realizar el esfuerzo de introducir un producto nuevo en un mercado desconocido. 

La exploración del mercado evita en una gran medida entrar a ciegas en ellos por lo que el riesgo de rechazo se minimiza. También nos permite estudiar los procesos y modificaciones que debemos realizar previamente sobre nuestros productos o servicios y evaluar con antelación la inversión que necesitamos para su desarrollo.

La mejora de nuestras instalaciones y procesos nos permite crecer, ser más competitivos y afrontar el reto de abrir nuevos mercados fuera de nuestras fronteras. La modificación de nuestros procesos y la adaptación de nuestros productos o servicios seguramente suponga una inversión extra que debemos asumir y considerar en nuestro plan financiero. Esta inversión puede ser muy variable en función del país al que queramos acceder y de la calidad y modernidad de nuestros procesos e instalaciones.  Sin embargo, cualquier mejora e innovación que apliquemos siempre será un progreso y supondrá un beneficio para nuestra empresa puesto que aumentamos también la calidad del producto/servicio e incrementamos su valor, pudiendo obtener mayores ingresos en su venta.

Por otro lado, tenemos un miedo generalizado a las formas de cobro y se desconfía aún más si se trata de clientes extranjeros y con bancos desconocidos para nosotros. Dadas las cifras de morosidad que existen en nuestro país ¿por qué nos planteamos mayores riesgos a nivel internacional? Evidentemente el cobro de una operación internacional, sobre todo tratándose de clientes nuevos, requiere muchas garantías que esperamos del importador, pero igualmente ocurre para las operaciones nacionales en las que nos aseguramos de alguna manera el cobro de nuestra operación. Existen medios internacionales de cobro y pago que evitan los impagos, siendo los propios bancos los que asumen estos riesgos.

En operaciones internacionales se cuenta también con entidades que ofrecen pólizas específicas que cubren distintos tipos de riesgos comerciales, evitando mayores problemas en situaciones complicadas. Por otra parte, los acuerdos comerciales entre países nos ofrecen protección en la defensa de nuestros intereses contractuales en temas jurídicos.

Si contrarrestamos estos miedos controlados con el beneficio que nos aporta ampliar nuestra cuota de mercado e incluso aumentando el valor de nuestro producto/servicio podremos afrontar con ánimo y seguridad cualquier operación internacional, minimizando los riesgos y planificando la inversión.

De esta forma nuestros miedos se convierten en oportunidades canalizadas hacia mayores ventas.

Desde Fénix International queremos animarte a explorar nuevos mercados acompañándote durante todo el proceso de exportación.


LA GLOBALIZACIÓN COMERCIAL Y EL MIEDO A AFRONTARLA

Escrito por Fenixblog 18-09-2014 en Internacionalización. Comentarios (0)

Cuando hablamos de globalización de las ventas o internacionalización del producto aun conservamos ciertos prejuicios que hacen ver estos términos como algo limitado a las grandes multinacionales o a productos de un sector muy específico.

Nada más lejos de la realidad. En el siglo XXI, donde las fronteras comerciales tienden a desaparecer y las medidas proteccionistas cada vez se observan más como obstáculos que como escudos protectores, afrontamos unos mercados mil millonarios medidos en número de consumidores. Las tecnologías de la información hacen que una negociación internacional sea tan inmediata como una local. Por lo tanto las leyes y normativas de índole local, regional o nacional serán el único obstáculo operativo junto con la protección física del producto y su coste de transporte asociado que pueden hacer de una venta fuera de nuestras fronteras algo más singular en nuestro negocio.

En Europa en general y en España en particular, la acuciante crisis económico financiera con un fuerte impacto en el consumo interno, ha obligado a afrontar canales de venta hasta ahora desconocidos. Ello va a redundar de forma estructural en un futuro comercial y financiero mucho más robusto y preparado para evitar o paliar tsunamis financieros como el vivido desde 2008.

Miles de empresas han decidido pasar de un mercado de unos cientos de miles de consumidores potenciales a muchos millones de ellos apoyándose en la demanda fuera de las fronteras nacionales. Miles de empresas, pymes en su mayoría, han dado el salto y han decidido que el mundo comercial no se termina en nuestro país ni siquiera en nuestro entorno más cercano.

Es un tópico decir que una crisis es una oportunidad, pero en este caso ha sido un hecho. Se ha vivido una revolución comercial donde el origen y destino de los productos se ha convertido en algo sin precedentes en la historia del comercio mundial y que está abriendo puertas a nuevos hitos de magnitud incalculable, como pueden ser acuerdos comerciales entre potencias mundiales (Europa y EEUU siguen negociando para dotar de un acuerdo de libre comercio entre sus demarcaciones geográficas).

Queda aún por ver cómo van a actuar las pymes cuando pasemos a una nueva situación donde quizá exportar no sea una necesidad y sí una elección. Mi pronóstico es que las empresas que decidan emprender el camino global serán más sostenibles, rentables y con mayor potencial de crecimiento a futuro.

Todo este proceso que se ha tornado necesario, evidente y de éxito también ha dejado víctimas por el camino por no saber afrontar los diferentes requisitos de los mercados exteriores. Es un proceso lógico pero complejo donde hay que contemplar costes asociados a los procesos (aranceles, transportes, etc) y a los productos (packaging, formatos, diseños, promoción, etc) que hasta ahora no eran necesarios, a cambio de mayores volúmenes con mayores márgenes.

Apoyarse en profesionales del sector que aúnen la experiencia necesaria para dar los primeros pasos se hace algo necesario. Invertir en ayuda es invertir en futuro y en un cambio de negocio que sin duda dotará de mayor solvencia sostenible las cuentas de resultados de las empresas que deciden dar el salto.